Consenso por el día de la no violencia hacia la población trans
La gran mayoría propone el 20 de noviembre, Día de la remembranza trans (39%), fecha ya instaurada en algunos países. En segundo lugar se ubicaría el 3 de abril (30%), fecha en la que se instala el Secretariado Trans de ILGA. Aunque es sintomático que se haya reivindicado por algunas personas el 28 de junio, haciendo mención de que fueron principalmente transexuales quienes perecieron en los hechos en Stonewall, como Sylvia Rivera; situación que luego ha sido olvidada o relegada por las reivindicaciones de las otras identidades contenidas en la colectividad LGBT, principalmente gays y lesbianas. Asimismo nos informan que en Europa, hace once años se celebra una marcha el primer sábado de octubre reclamando por una vida digna para la población trans.
Hasta ahora la propuesta mayoritaria sería el 20 de noviembre como fecha para una acción conjunta sobre el tema específico de la violencia, que no impide acciones locales sobre otros temas, como las marchas en Europa. La fecha para una acción mundial en contra de la violencia hacia la población trans sería presentada en la próxima 24° Conferencia Mundial de ILGA para su adscripción formal.
El tema de la violencia sigue siendo un aspecto que amerita acciones urgentes inmediatas. Desde Sevilla, España, tenemos que reportar el asesinato de una activista transexual que protagonizaba diariamente protestas contra "la mafia policial".
Rosa Pazos, de 47 años, activista por la libertad y los derechos de los transexuales, fue encontrada muerta en su domicilio de Sevilla el pasado 11 de julio. Los bomberos hallaron su cadáver en su vivienda del barrio de La Barzola. Trasladado el cuerpo al Anatómico Forense, los médicos descubrieron que Rosa, mujer transexual, había recibido una puñalada en el tórax, según informó Efe.
Rosa protagonizaba diariamente una protesta contra "la mafia policial", por la que se sentía perseguida. Su obsesión probablemente se derivaba de la esquizofrenia que padecía, por la que nunca pudo obtener ni el cambio de nombre ni la cirugía de reasignación de sexo. Rosa también sufría frecuentes agresiones físicas y psicológicas de carácter transfóbico, según varias personas de su entorno.
Legalmente, Rosa era Francisco Javier, pero nadie la llamaba así. José Luis Sánchez, psicólogo de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA), la trataba desde hacía años. Aunque rehusó revelar cualquier dato clínico, sí explicó que debido a los requisitos para obtener la reasignación y el cambio de nombre, Rosa nunca pudo conseguir su cambio, algo que considera injusto. "Siempre tuvo claro que era una mujer. ¿Por qué una mujer transexual no puede tener problemas mentales?", se pregunta Sánchez, en una reflexión compartida por Mar Cambrollé, presidenta de ATA.
Rosa murió en el piso que heredó de su madre, a la que cuidó hasta su muerte. Personas de su entorno señalan que su transexualidad la alejó de su familia e incluso fue la causa de que fuera despedida de la empresa de mantenimiento en la que trabajaba. Una amiga explicó que la última vez que la vio estaba "muy deteriorada". Rosa era anarquista y colaboró durante años con la CNT como activista por los derechos de los transexuales (Fuente: Publico.es).
La muerte de Rosa se suma a las numerosos casos que venimos denunciando, no podemos permitir que estas muertes sigan ocurriendo impunemente. Colabora por la iniciativa de una acción mundial por la no violencia hacia la población trans, con tu voto estás ayudando a que el consenso sea mayor y efectivo.

